La respuesta corta: no hay un porcentaje
No existe la cifra que estás buscando. Lo que deberías ahorrar al mes no sale de un porcentaje que valga para todos, sale de una resta que solo puedes hacer tú: lo que entra menos lo que sale de verdad, quitando antes la deuda cara y el colchón. Si alguien te da un número sin haber visto tus cuentas, te está dando el suyo.
Y si has llegado aquí buscando ese porcentaje, seguramente te has encontrado por el camino con la regla del 50/30/20. Vamos con ella, porque es la respuesta que da casi todo el mundo y en España no cuadra.
Por qué el 50/30/20 no cuadra aquí
La regla dice: el 50 % de lo que ingresas para necesidades, el 30 % para caprichos y el 20 % para ahorro. Es sencilla, es fácil de recordar y por eso la repiten los bancos.
El problema es lo que dicen los números reales de los hogares españoles.
Según la Encuesta de Presupuestos Familiares de 2025, que el INE publicó en junio de 2026, el hogar medio en España gastó 35.101 € en el año. Y así se repartió lo esencial:
| En qué | Cuánto al año | Qué parte del gasto |
|---|---|---|
| Vivienda, suministros y combustibles | 11.665 € | 33,2 % |
| Alimentación y bebidas no alcohólicas | 5.626 € | 16,0 % |
| Transporte | 4.020 € | 11,5 % |
| Solo esas tres cosas | 21.311 € | 60,7 % |
Sesenta de cada cien euros que gasta un hogar español se van en tener un techo, comer y moverse. Y eso es antes de los seguros, de la ropa, de la salud, de la educación, del móvil y de todo lo demás.
Ahora, para comparar bien hay que hacer una conversión, porque la regla se aplica sobre lo que ingresas y esos 60,7 % son sobre lo que gastas, que no es lo mismo. Como los hogares españoles ahorraron de media el 12 % de su renta en 2025, el gasto viene a ser un 88 % de lo que entra. Haciendo esa cuenta, esas tres partidas se llevan alrededor del 53 % de los ingresos.
Cincuenta y tres, no cincuenta. Y ojo con lo que significa: el 50 % de la regla es para todas las necesidades, y aquí ya nos hemos pasado con tres. Faltan el seguro, la salud, la ropa, el colegio, el móvil y la luz que no entra en la factura de la vivienda.
Así que cuando un banco te dice que dediques el 50 % a necesidades, no te está describiendo tu vida: te está describiendo una vida que aquí no tiene casi nadie. La regla no nació en España, y se nota.
Lo que pasa cuando intentas aplicarla es predecible: no te sale, te sientes mal, y concluyes que el problema eres tú. El problema es la regla.
Un matiz honesto, porque juega en mi contra. Ese 33,2 % de vivienda incluye lo que el INE llama alquiler imputado: lo que le costaría alquilar su casa a quien ya es propietario. Como tres de cada cuatro hogares españoles viven en propiedad, una parte de esos 11.665 € no es dinero que salga de la cuenta corriente de nadie. Si tienes la hipoteca pagada, tu cifra real será más baja que la media. Y eso, lejos de desmontar el artículo, es justo su tesis: la media no es tu vida, y el único número que te sirve es el tuyo.

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Lo que sí dicen los números, y da miedo
Dos datos más del INE, del mismo año, para situar dónde estamos de verdad.
La Encuesta de Condiciones de Vida de 2025 dice que el 36,4 % de la población no tiene capacidad para afrontar un gasto imprevisto. Más de un tercio. No es gente que ahorre poco: es gente para la que una avería del coche o una muela es un problema serio.
Un 8,5 % de la población dice llegar a fin de mes con mucha dificultad.
Y la tasa de ahorro de los hogares en el conjunto de 2025 fue del 12,0 % de su renta disponible bruta. Doce, no veinte. Y esa es la media, que incluye a quien ahorra mucho.
Cuento esto por un motivo, y no es para deprimirte: si el 20 % no te sale, no eres raro. No te hace falta llegar al veinte para empezar. Te hace falta saber tu número, que es otra cosa.
El orden correcto, que es lo que casi nadie explica
Antes de que sobre dinero para invertir tienen que pasar tres cosas, y tienen que pasar en este orden. Saltarse el orden es lo que hace que la gente empiece a invertir y lo deje a los cuatro meses.
Primero, saber cuánto sale. No lo que crees que sale. Lo que sale.
Segundo, la deuda cara. Si tienes una tarjeta revolving o un préstamo al consumo al 18 %, ese 18 % corre todos los días, sin excepciones y sin años malos. No hay inversión sensata que compita con eso. Quitarte esa deuda es la única operación de este blog con rentabilidad garantizada.
Tercero, el colchón. Dinero para tres o seis meses de gastos, disponible, en un sitio donde no se mueva. De dónde ponerlo va el artículo del colchón de emergencia, que además lleva los tipos actualizados.
Y lo que quede después de esas tres cosas es tu número. Ese, y no un porcentaje de internet, es lo que puedes aportar cada mes sin tener que dar marcha atrás.
Paso 1: un mes de movimientos, sin juzgarse
Esta es la parte que todo el mundo se salta, y es la única imprescindible.
Entra en la banca online, descarga los movimientos de los últimos tres meses y repártelos en categorías. Siete u ocho bastan: vivienda, comida, transporte, suministros, deudas, ocio, compras y el cajón de «otros».
Tres meses y no uno, porque un mes miente: siempre hay un mes con el seguro del coche o con un cumpleaños. La media de tres se parece bastante más a tu vida real.
Y una regla para este paso: no te juzgues mientras lo haces. Estás midiendo, no confesándote. Si apuntas los gastos y a la vez te estás riñendo, lo dejas a la semana. Lo sé porque a mí me pasó: la primera vez que hice esto cerré la hoja a los tres días, no porque fuera difícil, sino porque no me gustaba lo que veía.
Al final de este paso tienes dos números: lo que entra al mes y lo que sale al mes. La resta entre los dos es de dónde sale todo lo demás.
Paso 2: la deuda cara va antes que cualquier otra cosa
Aquí no hay mucho que decidir, y por eso es corto.
Pon que tienes una deuda al 18 %. Ese 18 % te cuesta 18 % seguro, todos los años, pase lo que pase. Una cartera indexada ha dado históricamente bastante menos que eso, de media y con años en rojo por el camino, que además no es lo mismo que garantizado (de dónde sale ese número lo explico en el primer artículo). Poner dinero a trabajar a un rendimiento incierto mientras pagas un coste cierto y más alto es ir hacia atrás con la sensación de ir hacia delante.
La hipoteca es otra cosa: tipos mucho más bajos, plazos largos, y ahí la cuenta ya no es obvia. Pero la tarjeta y el préstamo al consumo, no.
Paso 3: el colchón, que es lo que te deja dormir
El colchón son entre tres y seis meses de tus gastos —los de verdad, los del paso 1—, guardados donde puedas cogerlos mañana.
Tres meses si tienes empleo estable y otra persona ingresa en casa. Seis si eres autónomo, si tus ingresos son irregulares o si vives de un solo sueldo. Es una horquilla, no una ley.
Y ojo con la palabra «disponible», porque se confunde a menudo: disponible quiere decir que puedes sacarlo mañana sin perder dinero. Un fondo de inversión no es un colchón. Un colchón metido en bolsa deja de ser un colchón exactamente el día que lo necesitas, que suele ser un día malo. Dónde tenerlo, con lo que paga cada sitio hoy, está aquí.
Ese 36,4 % de antes es justo esto. Para ser exacto, lo que mide el INE es si puedes afrontar un gasto imprevisto de cierto importe, no si tienes tres meses de gastos guardados. Pero quien no puede con lo primero, desde luego no tiene lo segundo: el dato se queda corto, no largo. Tener colchón no es ser conservador ni ser miedoso. Es la diferencia entre un imprevisto y una crisis.
Paso 4: tu número
Lo que queda después de restar el colchón que estás construyendo y lo que dedicas a deuda cara, es lo que te sobra de verdad.
Y a ese resultado le quito entre un 20 % y un 30 % antes de darlo por bueno. No por prudencia de manual: porque una aportación que puedes mantener doce meses vale mucho más que una que tienes que bajar en marzo. Subir la aportación se vive como un logro y bajarla se vive como un fracaso, y el fracaso es lo que hace que la gente lo deje.
Si ese número te sale pequeño, no pasa nada. La cifra de entrada casi no importa: de cuánto dinero hace falta para empezar va el primer artículo del blog, y la respuesta corta es un euro. Lo que mueve la aguja es la constancia, no el arranque.
Un paso corto: dónde tienes domiciliada la nómina
Esto no va a cambiarte la vida, pero está en el mismo sitio del mapa, así que lo cuento aquí.
La cuenta donde cobras es la cuenta por la que pasa todo tu dinero, y por eso conviene que no te cueste nada. Lo que mira alguien que ordena sus cuentas suele ser esto: que no tenga comisión de mantenimiento ni condiciones raras para mantenerla en cero; que las transferencias y la tarjeta de débito no se cobren aparte; y que los requisitos que piden —domiciliar la nómina, domiciliar recibos, un gasto mínimo con la tarjeta— sean cosas que ya haces, y no un contrato de por vida.
Y una advertencia que viene de haberlo visto: las promociones de bienvenida y el sitio donde te conviene tener el dinero son dos preguntas distintas. Los regalos por traer la nómina suelen tener permanencia y suelen cambiar cada trimestre. No voy a publicar una comparativa mensual de cuentas nómina, porque para el mes siguiente estaría mintiendo. Lo que sí está actualizado, y con fecha visible, es dónde tener el dinero parado.
La plantilla, que es lo único que hace falta para empezar
Todo lo anterior cabe en una hoja de cálculo, y esa hoja ya existe. La hice para la guía de los primeros 90 días y tiene tres pestañas, que son exactamente los pasos de este artículo:
- Gastos. Tres meses de movimientos por categorías, con la media calculada sola. Solo se rellenan las celdas amarillas.
- Colchón y deudas.** Coge tu gasto mensual de la pestaña anterior y te dice cuánto son tres meses, cuánto son seis y cuánto te falta desde donde estás hoy.
- Tu número.** Hace la resta del paso 4, margen de seguridad incluido, y te da la cifra con la que empezar.
Es un .xlsx, funciona en Excel, en Google Sheets y en LibreOffice, no pide registro de nada y no manda tus datos a ninguna parte: se queda en tu ordenador. Te la envío con la guía al suscribirte.
Lo que hay que quedarse: no hay un porcentaje que sirva para todos, y el 50/30/20 no cuadra en un país donde vivienda, comida y transporte se llevan 60 de cada 100 € que gasta un hogar. Tu número sale de una resta: lo que entra, menos lo que sale de verdad, menos la deuda cara, menos el colchón. Lo que queda después es lo que puedes aportar sin tener que dar marcha atrás.
De dónde salen las cifras
Todas son del Instituto Nacional de Estadística y están comprobadas en sus notas de prensa el 20 de septiembre de 2026.
- Gasto medio por hogar y su reparto: Encuesta de Presupuestos Familiares, año 2025, resultados definitivos, publicada el 25 de junio de 2026.
- Capacidad para afrontar imprevistos y dificultad para llegar a fin de mes:** Encuesta de Condiciones de Vida, año 2025, resultados definitivos, publicada el 5 de febrero de 2026.
- Tasa de ahorro de los hogares: Cuentas Trimestrales no Financieras de los Sectores Institucionales, dato del conjunto del año 2025**, publicado el 1 de abril de 2026.
Esto es divulgación sobre finanzas personales basada en mi experiencia y en datos públicos del INE. No es asesoramiento financiero: aquí no se recomienda ningún producto ni se dice qué contratar. Cada cifra lleva arriba la fecha de la nota de prensa de la que sale; las encuestas de presupuestos y de condiciones de vida son anuales y la tasa de ahorro es trimestral.
